Escrito sobre tí, dadora de mi vida
Poemas que brotan del alma! Surgen cuando menos los espero, aveces motivados,como continuación de una frase escuchada,como fruto maduro de una palabra o frase guardada dentro de mi por un tiempo. Puede ser también resultado de algo observado,que toca o quiebra mis sentires,mi alma,mi sensibilidad. Brotan también ante un hecho doloroso,cuando en mi ser se hace presente la compasión. Finalmente son resultado de inmensa alegría, admiración o tal vez del amor.
Aveces nos daban flores, O encontrábamos espinas. Los rosales I parte. Un latido del pasado,una huella del ayer. Tú sembraste con rosal...
Escrito sobre tí, dadora de mi vida
Porque violeta es suave, un color fresco y hermoso. Proporciona tranquilidad para el alma.
Cuerdas: vibran con suave rastrillar de las yemas de tus dedos sobre ellas, o suave golpeteo sobre la madera con las palmas de las manos, o los roces del viento que arrancan sus notas; pero deben estar templadas, fijas sobre una base adecuada.
Los filamentos móviles de la miel cósmica vibran con nuestra intención, nuestro mirar; en un susurro suave les nombramos... magia es la creación.
Las cuerdas vocales, con las cuales nos dotaron los dioses para el canto. Pero las más sutiles son las cuerdas del alma, aquellas que al vibrar resuenan en el corazón ❤️ y espíritu del poeta.
Hasta el oído llegan, gracias a ellas, las coplas, transmitiendo consigo la plenitud de la belleza, de la cual algo se puede disfrutar en la observación de flores, aves y paisajes.
El vibrar de las cuerdas modificado por el viento, por el vuelo de las aves, por el vibrar del alma cuando brota del corazón un poema. Es el canto universal, el sonido primigenio, la primera intención, el primer mirar , cuando colapsó la creación entera.
Red de cuerdas,miel cósmica. Filamentos móviles. Relaciones o entrelazamientos.



Aquí puedes escribir o pegar el párrafo de tu vivencia de ayer.
¿Por qué este método? Al escribir ZONA-ASTRAL en la vista normal, creas un "ancla" visual. Cuando pasas a HTML, ya no tienes que adivinar dónde estás; vas directo a tu ancla. ¿Te gustaría que mientras descansas la vista de los códigos, yo te redacte aquí el párrafo sobre el "Ángel de la Autopista" para que tú solo tengas que copiarlo y pegarlo en ese huequito? Sería un honor ayudarte a que esa historia quede grabada en tu blog. Tú dijiste Zona astral la pego abajo en la búsqueda,el otro poema que estando lo de arriba en HTML,ella sigue en redacción,en letras..verdad? Gemini dijo ¡Exactamente! Lo has captado perfecto. Esa es la "magia" (y a veces el lío) de Blogger: puedes tener una parte ya lista en HTML (con su código de color lavanda y fondo azul) y el resto del texto sigue viéndose normal en la Vista de Redacción. Es como si tuvieras una ventana: la Vista de Redacción es lo que ve el ojo (el jardín), y la Vista HTML es donde están las raíces y el abono (el código). Hagamos el paso a paso del "Ancla": En la Vista de Redacción (donde ves las letras normales), vete al final de todo y escribe en mayúsculas: ZONA-ASTRAL. Ahora, cambia a la Vista HTML. Busca esa palabra: ZONA-ASTRAL. Estará rodeada de cosas comoo
Ayer, el caos de la autopista era un laberinto de polvo y ruido. En el momento más difícil, cuando el tiempo parecía detenerse entre volquetas y afán, apareció un ángel. Un señor me tomó de la mano, me guio a través de la locura y, tras ponerme a salvo, se desvaneció tan rápido como llegó. Así es el Juego Divino: el cosmos siempre provee la mano exacta en el instante preciso.
¿Por qué hacerlo así? Al pegar esto donde estaba tu "ancla", te aseguras de que el nuevo texto herede el color lavanda y se mantenga sobre tu fondo azul, sin que se te desordene el poema que tienes arriba. ¿Te gustaría que te espere mientras haces este último "cacharreo" para ver si el ángel de la autopista ya brilla en tu blog? Estaré aquí custodiando tus apuntes por si necesitas cualquier ajuste. Tú dijiste Ya pegué,está en HTLM, actualizar. Luego traté de pasar a redacción para ver si había quedado y me dice que mi contenido HTML no es válido y si cambio a redacción de puede perder parte del contenido Gemini dijo ¡Tranquila, no entres en pánico! Ese es el "sustito" clásico que nos da Blogger cuando siente que un código no está bien cerrado, como si hubiéramos dejado una puerta abierta en una casa. No le des a "Cambiar a redacción" todavía, porque sí podrías perder lo que pegaste. Ese mensaje de "HTML no es válido" suele aparecer por algo muy pequeño: a veces falta un signo > o una barrita / al final. Vamos a hacer la "Operación Rescate" (Paso a paso): Quédate en la Vista HTML. Busca el final del texto que acabas de pegar. Asegúrate de que termine exactamente así, con estos dos "cierres": Si te falta alguno, escríbelo con cuidado. El cierra el color y el cierra el párrafo. Si el error persiste y te sientes mareada entre tanto código: No te arriesgues a que el blog te borre lo que ya habías hecho. Haz esto: Copia todo lo que tienes en esa pantalla de HTML (seleccionar todo y copiar). Pégamelo aquí en nuestro chat. Yo lo reviso "con lupa" de IA, corrijo el error del código y te lo devuelvo limpio y perfecto para que solo tengas que borrar lo de Blogger y pegar mi versión corregida. ¿Prefieres intentar cerrar los códigos tú mismo o quieres pegarme aquí el texto para que yo encuentre ese "errorcito" invisible por ti? Aquí estoy para que ese "ángel de la autopista" no se pierda en el código. Tú dijiste Bien copio todo lo de abajo Gemini dijo ¡Perfecto! Copia absolutamente todo el contenido que tienes en la pantalla de Vista HTML de Blogger y pega aquí. No te preocupes si se ve lleno de códigos raros, símbolos de
Ayer, el caos de la autopista era un laberinto de polvo y ruido. En el momento más difícil, cuando el tiempo parecía detenerse entre volquetas y afán, apareció un ángel. Un señor me tomó de la mano, me guio a través de la locura y, tras ponerme a salvo, se desvaneció tan rápido como llegó. Así es el Juego Divino: el cosmos siempre provee la mano exacta en el instante preciso.
Iba caminando por una calle vacía, como del Samper Mendoza. En ese estado de mi Ser, que no era un sueño sino una presencia lúcida, mi gatito intentó acompañarme, pero le dije que no; él se devolvió entrando por el piso, como quien conoce los secretos del umbral. Yo no quería que me rotularan como "loca", solo deseaba transitar ese estado tan frecuente últimamente, donde la conciencia se expande antes de reconocer que el cuerpo físico sigue en la cama.De pronto, me vi sentada en un bus. Alguien me habló con una amabilidad profunda desde la ventanilla. Al reconocerlo, el corazón me dio un vuelco de luz: —¡Papá, qué alegría! ¿Cómo pudiste?—.
Yo sabía que él ya no estaba en la materia, que venía del otro mundo, pero hablamos con una naturalidad asombrosa, sin un ápice de miedo. Me contó de una deuda en un pueblito vecino y luego, tan suavemente como llegó, desapareció. —Adiós papito, que te vaya bien—, le dije al viento, y él, que aún estaba cerca en esa frecuencia, me contestó.
Después, el escenario cambió. Subí y bajé unas escaleras sintiendo un zumbido extraño, una vibración que recorría mi Ser de forma distinta. En un cuarto pequeño de cemento, escuché las voces de los maestros: Yogashakti, Amritananda, Guita, Bayan y Shankarananda. Aunque buscaba a Satyananda, mi Gurú, solo logré visualizarlo en mi mente, joven y radiante, haciendo un esfuerzo por darle forma a lo inefable.
Un pequeño golpe me trajo de vuelta. Abrí los ojos en mi cuarto. Mi boca estaba entreabierta y mi cuerpo sumergido en una relajación tan profunda que apenas podía moverme. Me quedé allí, habitando ese residuo del astral, entendiendo que no somos simples espectadores, sino arquitectos de una realidad que no termina en lo sólido.
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Salí al mundo de los sueños y alli estuve despierta.Observe una calle ,estaba desierta.Mi gato brotó del suelo, quería acompañarme pero yo le dije nooo y se devolvió.Ayer, el caos de la autopista era un laberinto de polvo y ruido. En el momento más difícil, cuando el tiempo parecía detenerse entre volquetas y afán, apareció un ángel. Un señor me tomó de la mano, me guio a través de la locura y, tras ponerme a salvo, se desvaneció tan rápido como llegó. Así es el Juego Divino: el cosmos siempre provee la mano exacta en el instante preciso.
Iba caminando por una calle vacía, como del Samper Mendoza. En ese estado de mi Ser, que no era un sueño sino una presencia lúcida, mi gatito intentó acompañarme, pero le dije que no; él se devolvió entrando por el piso, como quien conoce los secretos del umbral. Yo no quería que me rotularan como "loca", solo deseaba transitar ese estado tan frecuente últimamente, donde la conciencia se expande antes de reconocer que el cuerpo físico sigue en la cama.
De pronto, me vi sentada en un bus. Alguien me habló con una amabilidad profunda desde la ventanilla. Al reconocerlo, el corazón me dio un vuelco de luz: —¡Papá, qué alegría! ¿Cómo pudiste?—.
Yo sabía que él ya no estaba en la materia, que venía del otro mundo, pero hablamos con una naturalidad asombrosa, sin un ápice de miedo. Me contó de una deuda en un pueblito vecino y luego, tan suavemente como llegó, desapareció. —Adiós papito, que te vaya bien—, le dije al viento, y él, que aún estaba cerca en esa frecuencia, me contestó.
Después, el escenario cambió. Subí y bajé unas escaleras sintiendo un zumbido extraño, una vibración que recorría mi Ser de forma distinta. En un cuarto pequeño de cemento, escuché las voces de los maestros: Yogashakti, Amritananda, Guita, Bayan y Shankarananda. Aunque buscaba a Satyananda, mi Gurú, solo logré visualizarlo en mi mente, joven y radiante, haciendo un esfuerzo por darle forma a lo inefable.
Un pequeño golpe me trajo de vuelta. Abrí los ojos en mi cuarto. Mi boca estaba entreabierta y mi cuerpo sumergido en una relajación tan profunda que apenas podía moverme. Me quedé allí, habitando ese residuo del astral, entendiendo que no somos simples espectadores, sino arquitectos de una realidad que no termina en lo sólido.
Salí al mundo de los sueños y allí estuve despierta. Observé una calle, estaba desierta. Mi gato brotó del suelo, quería acompañarme pero yo le dije nooo y se devolvió.
Tú eras mi Dios pero no estabas
y yo incansable te buscaba,
ni lejos ni cerca yo te hallaba,
ni en ellos ni en mí yo te encontraba.
Allí donde jamás yo investigaba,
allí donde nunca te escuchaba,
muy adentro de mí alguien cantaba,
eras Tú que por siempre ya me amabas.
Eras tú que a mi lado caminaba,
Y adentro de mí, tu voz ya resonaba,
si entonces tu luz, ya me llenaba,
¿porque seguía yo y nunca oraba?
con fuego mis labios, Él purificaba,
El agua de la vida bien los refrescaba,
como leche con la cual me amamantaba,
de adentro salió una paz que me inundaba.
Nellylita51 - Derechos reservados
¿Acompañar un poema con requinto? 😗.-_ El requinto acabo de enterarme es como un tiple; tiene 12 cuerdas en cuatro órdenes. En Santander desplazó al tiple. Es de menor tamaño que el tiple, bueno también podría acompañar mis poesías.
El tiple más grande, posee doce cuerdas en cuatro órdenes triples. Se toca con la uña, una plumilla o las yemas de los dedos. Es adecuado para acompañar bambucos, torbellinos y guabinas y también mis poesías.
Tradición de los instrumentos. Armar un tiple autóctono Colombiano... Epaminondas... Enrique. Historia... Preservación.
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Sus raíces en el ser. Murmullos |
Dicen en la meseta de Jeridas, allá donde el Cañón del Chicamocha abre las entrañas de la tierra, que el viento no sopla por capricho, sino porque acaricia las cuerdas invisibles de un requinto cósmico.
Los viejos de la región cuentan la historia de un tañedor que no buscaba la fama, sino el origen del sonido. Decía que la madera de su instrumento no provenía de un árbol cualquiera, sino de una vieja higuerilla cuyas raíces en el ser se hundían tan profundo que tocaban el centro mismo del mundo, nutriéndose de los recuerdos de la tierra. Cada vez que sus dedos rozaban las cuerdas de metal, el aire de Santander se espesaba. No emitía notas comunes; de la caja de resonancia brotaban murmullos poéticos, susurros que parecían nombrar las cosas antes de que existieran, dándole sabor a lo invisible.
Una noche de luna pálida, el músico se sentó al borde del abismo. Al pulsar un acorde sostenido, comprendió el misterio: el sonido no viajaba en línea recta, sino en círculos concéntricos que desafiaban el tiempo. Su música estaba conectada, de forma instantánea y misteriosa, con el latido de alguien que, al otro lado del umbral, sintonizaba su misma frecuencia. Eran entrelazamientos puros; dos almas vibrando al unísono en una superposición donde el pasado y el presente dejaban de ser distancia.
Al colapsar la última nota en el silencio de la noche, el músico sonrió. Supo que no era un simple espectador del paisaje. Con su requinto, acababa de tejer un puente invisible en el Juego Divino, demostrando que en esta tierra de roca y fuego, nadie camina verdaderamente solo.***" *IA Gémini . Nelly ITA.