El Vacío que lo Llena Todo
A veces nos despertamos creyendo que somos solo materia, rutina y alimento. Pero la verdad es más profunda.
yo no soy de panecito y queso. Soy un ser que se acuesta y se levanta, pero que en el silencio de la noche descubre que su altar no es de piedra, sino de Divino Amor.
En la física, el vacío no es la nada; es un campo de infinitas posibilidades esperando ser "observado". En mi libreta de agosto anoté algo que hoy cobra todo el sentido en este blog:
"No es la voluntad de amar, es el vacío donde no existiendo nada lo encontrarás Todo, pues entregando Todo te hallarás sin peso."
El Salto al Umbral
Cuando dejamos de identificarnos con lo denso, con el "panecito", permitimos que el anhelado portal se abra.
Es allí donde el observador y lo observado se funden.
No somos seres limitados; somos ese vacío inmortal que tiene el poder de cruzar cualquier cerrojo porque, al no tener peso, no hay gravedad que nos detenga.
La vida, como siempre digo, es un Juego Divino que ocurre más allá del arco íris.
Un pequeño milagro de penetración sagrada en las envolturas de nuestra realidad para, finalmente, iluminarlas desde adentro.
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