
El Abrazo de Moñitos: Donde el Suelo se Vuelve Océano
Hay momentos en los que el paisaje deja de ser una postal para convertirse en una fuerza que nos reclama. Recuerdo una tarde en Moñitos, Córdoba; frente a mí, la inmensidad del mar, los juegos de los niños y la paz de las monjas. Pero bajo mis pies, ocurrió algo real... algo que no se olvida con los años.
Sentí el jalón. No era una metáfora, era el fondo mismo sujetándome con una voluntad propia, queriendo llevarme hacia su vientre de sal y arena. En ese pulso entre el miedo de ser arrastrada y la entrega absoluta, comprendí que la resistencia es vana cuando el universo decide que ya no somos dos.
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